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medioambientalmente sostenibles

CARNES CON ESTILO, MEDIOAMBIENTALMENTE SOSTENIBLES

Una de las características diferenciales de la producción de los terneros y corderos amparados bajo las IGP Ternera Gallega y Ternasco de Aragón es su estilo de crianza, siguiendo sistemas de manejo tradicionales y medioambientalmente sostenibles, una actividad ganadera que juega un importante papel para el mantenimiento de la diversidad de los ecosistemas en los que se desarrolla.

Detrás de un sello de Indicación Geográfica Protegida, como el de las IGP Ternasco de Aragón y Ternera Gallega, se encuentra un producto de proximidad, medioambientalmente sostenible y que, además, ayuda a fijar la población en el medio rural.

Una de las características diferenciales de las producciones  amparadas bajo estas IGP es que se basan en el aprovechamiento de los recursos forrajeros locales, y también de las razas de vacuno y ovino autóctonas que se han adaptado secularmente a cada una de las regiones mediante el pastoreo, “uno de los sistemas alimentarios más sostenibles del planeta”, de enorme importancia para la conservación de la biodiversidad en más de una cuarta parte de la superficie terrestre[1], según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Asimismo, según María Rosa Mosquera, catedrática del Departamento de Producción Vegetal y Proyectos de Ingeniería de la Universidad de Santiago de Compostela, coordinadora del grupo de trabajo de ‘Croplands Global Research Alliance’ y del grupo de ‘enabling environment’ de la GACSA (FAO), “el pastoreo contribuye a mitigar el cambio climático en la medida en que favorece la incorporación de carbono en el suelo y reduce las emisiones a través de la reducción del riesgo de incendios”.

 

Pastoreo extensivo

Las ganaderías, de ovino en Aragón y vacuno en Galicia, han sido durante siglos motores de la economía rural de sus respectivos territorios. Son producciones ligadas al medio y que desarrollan su actividad en equilibrio con la naturaleza, ya que ayudan a mantener la biodiversidad del suelo, vegetal y forrajera.

Según la Unión Europea, “las ovejas y las cabras que pastan en los campos forman parte del patrimonio paisajístico y cultural de muchos países europeos. Son fuente de empleo en áreas agrícolas desfavorecidas y los productos tradicionales de alta calidad que proporcionan, vinculados al sostenible uso del territorio que los rodea, son ampliamente reconocidos como el resultado de un tipo de agricultura sostenible y multifuncional que contribuye a preservar el medio ambiente y la cohesión social en las zonas rurales”[2].

Esta afirmación queda patente en el caso de la IGP Ternasco de Aragón, cuya crianza se realiza mediante un aprovechamiento tradicional y sostenible del territorio aragonés por parte del ganado, tanto en pastos de montaña y media montaña como en las zonas más áridas del valle del Ebro.

Estos suelos, eminentemente pobres, se benefician de las consecuencias positivas que sobre ellos ejerce el pastoreo sostenible, como ha demostrado el estudio ‘Ecología del pastoreo e interacción suelo-planta-herbívoro’ de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU)[3], que explica cómo esta actividad “favorece la diversidad vegetal y la eficiencia metabólica y funcional de los microorganismos del suelo”.

 

En las verdes praderas gallegas

Por su parte, las más de 7.800 ganaderías familiares con vacas madre inscritas en Ternera Gallega, que siguen sistemas de manejo tradicional mediante el pastoreo,  ayudan a mantener los ecosistemas en donde pastan: tanto las praderías como los montes bajos y de arbolado, actuando como verdaderos agentes de prevención de incendios, manteniendo la biodiversidad y mitigando el cambio climático.

A ello hay que añadir que la actividad ganadera vacuna de producción de carne se encuentra, sobre todo, en zonas de media y alta montaña, ayudando a fijar población en zonas de despoblamiento rural, activando la economía.

Además, se pueden obtener mayores beneficios de los montes a través del pastoreo y la agroforestería “porque la producción de biomasa por unidad de superficie se eleva y porque se produce retorno económico  a corto, medio y largo plazo”, según la catedrática Mosquera.

No es de extrañar, por tanto, que se tenga constancia de la producción de carne de vacuno en territorio gallego desde hace más de 3.700 años, un producto con una enorme tradición e historia, estratégico para la economía gallega y un importante dinamizador de las zonas rurales.

 

IGP Ternasco de Aragón

El Ternasco de Aragón es un cordero de menos de 90 días, alimentado con leche materna y cereales naturales hasta alcanzar un peso en canal que oscila entre 8 y 12,5 kg.

Su exigente proceso de crianza y control está regulado desde 1989 por el Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida Ternasco de Aragón, lo que supone la distinción de ser la primera carne fresca en España reconocida con una Denominación específica. La IGP Ternasco de Aragón fue amparada por la Unión Europea como Indicación Geográfica Protegida en el año 1996.

Gracias a que todo el proceso de crianza está previamente definido, y a los frecuentes controles que se realizan durante todo ese tiempo, se garantizan unos estándares de calidad óptimos que se traducen en una carne de cordero tierna, sabrosa y saludable —demostrado en varios estudios profesionales publicados—, y cada vez más versátil, para satisfacer a nuevos tipos de consumidores y nuevas formas de consumo.

Como beneficio adicional, el Ternasco de Aragón favorece la economía rural aragonesa, su cultura y medio de vida, manteniendo la población y preservando el medio natural.

 

IGP Ternera Gallega

La Indicación Geográfica Protegida Ternera Gallega  inicia su labor de control y promoción en 1989. Desde 1996 está reconocida por la Unión Europea, siendo la primera carne de vacuno con control integral y certificado de garantía.

La carne comercializada bajo el amparo de la IGP Ternera Gallega es exclusivamente de terneros nacidos, criados y sacrificados en Galicia, que proceden de razas autóctonas y sus cruces y que superaron un riguroso programa de control integral.

Son terneros de menos de 10 meses, criados en ganaderías y cebaderos tradicionales, alimentados siguiendo las pautas seculares de la producción de carne en Galicia, con el aprovechamiento de los forrajes propios de la explotación y con concentrados  autorizados exclusivamente de origen vegetal. Además en el caso de Ternera Gallega Suprema, la base de su alimentación es la leche materna como mínimo hasta los 7 meses de edad. La carne se caracteriza por su textura de músculo fino, por su jugosidad, sabor y extraordinaria terneza.

 

Para más información: Patricia Magaña – 676 50 71 67 – p.magana@gaiacomunicacion.es

[1] “Sustainable Pastoralism and the Post 2015 Agenda. Opportunities and barriers to pastoralism for global food production and environmental stewardship” https://sustainabledevelopment.un.org/content/documents/3777unep.pdf.

[2] http://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/BRIE/2017/608663/EPRS_BRI(2017)608663_EN.pdf

[3] https://www.ehu.eus/es/preview/-/journal_content/56/10136/4982466/1324421

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Ganadera IGP Ternasco de Aragón

TERNASCO DE ARAGÓN Y TERNERA GALLEGA, GARANTES DEL TERRITORIO

• Las IGP Ternera Gallega y Ternasco de Aragón contribuyen a la conservación de los métodos
tradicionales de producción ganadera, y favorecen la sostenibilidad de sus territorios.

• Un total de 667 ganaderías se encuentran inscritas en la IGP de Ternasco de Aragón y más de
8.300 están adheridas a la IGP Ternera Gallega, lo que se traduce en un entorno rural vivo y
protegido frente a la despoblación.

Las políticas europeas reconocen y protegen las denominaciones de ciertos productos alimenticios, los relacionan con un método de producción o un territorio y les asignan logotipos que los identifican como “productos de calidad alimentaria diferenciada”.
Es el caso de la IGP Ternera Gallega, que avala las carnes procedentes exclusivamente de terneros nacidos, criados y sacrificados en Galicia, entre otros requisitos; o el caso de la IGP Ternasco de Aragón, un cordero nacido en ganaderías aragonesas inscritas en la IGP, alimentados con leche materna y cereales naturales y cuyo peso en canal oscila entre 8 y 12,5 kg, entre otras características.
Pero además de esta labor fundamental de certificación y trazabilidad, los Consejos Reguladores que gestionan estas dos IGP son actores relevantes a la hora de garantizar la sostenibilidad de los territorios vinculados a sus productos, ya que generan un mayor valor añadido para el propio producto y contribuyen a mantener la viabilidad económica de las zonas rurales en las que se producen las carnes que amparan.

Aragón y Galicia, tierras ganaderas

Amparada por la Unión Europea como IGP en 1996, a día de hoy (junio 2018), están adscritas a la IGP Ternasco de Aragón más de 365.000 ovejas de las razas autóctonas aragonesas Ojinegra de Teruel, Roya Bilbilitana, Rasa Aragonesa, Maellana y Ansotana.
Estas ovejas están repartidas en 667 ganaderías de más de 320 municipios a lo largo de las tres provincias aragonesas, lo que supone un indudable beneficio para la economía rural de la región, ya que se trata de una forma de producción arraigada en la zona durante siglos, que mantiene la población de estos territorios perpetuando su cultura y su medio natural.
Por su parte, existe constancia de que desde hace más de 3.700 años se produce carne de vacuno en el territorio gallego, por lo que nos encontramos ante un producto de gran tradición e historia, estratégico para la economía gallega e importante dinamizador de las zonas rurales.
El año pasado, el ganado inscrito en la IGP Ternera Gallega aumentó en un 6%, llegando a superar las 133.000 cabezas. Este incremento en el número de animales certificados contribuye a redimensionar las explotaciones y profesionalizar el sector para ser más competitivos y eficientes, además de fijar población en el medio rural gallego.
En este sentido cabe destacar que se encuentran adscritas a la IGP casi 8.300 explotaciones, de las que unas 3.800 están inscritas a nombre de mujeres.
La comercialización de productos cárnicos de las IGP Ternera Gallega y Ternasco de Aragón ayuda no solo a mejorar la viabilidad de las explotaciones, sino a mantener una profesión milenaria, favoreciendo un mundo rural vivo y protegido frente a la despoblación.

IGP Ternasco de Aragón

El Ternasco de Aragón es un cordero de menos de 90 días, alimentado con leche materna y cereales naturales hasta alcanzar un peso en canal que oscila entre 8 y 12,5 kg.

Su exigente proceso de crianza y control está regulado desde 1989 por el Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida Ternasco de Aragón, lo que supone la distinción de ser la primera carne fresca en España reconocida con una Denominación específica. La IGP Ternasco de Aragón fue amparada por la Unión Europea como Indicación Geográfica Protegida en el año 1996.

Gracias a que todo el proceso de crianza está previamente definido, y a los frecuentes controles que se realizan durante todo ese tiempo, se garantizan unos estándares de calidad óptimos que se traducen en una carne de cordero tierna, sabrosa y saludable —demostrado en varios estudios profesionales publicados—, y cada vez más versátil, para satisfacer a nuevos tipos de consumidores y nuevas formas de consumo.

Como beneficio adicional, el Ternasco de Aragón favorece la economía rural aragonesa, su cultura y medio de vida, manteniendo la población y preservando el medio natural.

IGP Ternera Gallega

La Indicación Geográfica Protegida Ternera Gallega inicia su labor de control y promoción en 1989. Desde 1996 está reconocida por la Unión Europea, siendo la primera carne de vacuno con control integral y certificado de garantía.

La carne comercializada bajo el amparo de la IGP Ternera Gallega es exclusivamente de terneros nacidos, criados y sacrificados en Galicia, que proceden de razas autóctonas y sus cruces y que superaron un riguroso programa de control integral.

Son terneros de menos de 10 meses, criados en ganaderías y cebaderos tradicionales, alimentados siguiendo las pautas seculares de la producción de carne en Galicia, con el aprovechamiento de los forrajes propios de la explotación y con concentrados autorizados exclusivamente de origen vegetal. Además en el caso de Ternera Gallega Suprema, la base de su alimentación es la leche materna como mínimo hasta los 7 meses de edad. La carne se caracteriza por su textura de músculo fino, por su jugosidad, sabor y extraordinaria terneza.

Para más información: Patricia Magaña – 676 50 71 67 – p.magana@gaiacomunicacion.es

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